Cuando existe esa ilusión al mundo de que lo tienes todo. Si tu vida se ha encauzado en una dirección determinada, a lo mejor, no en la que te imaginaste, pero ya está!
Nada de lo que pensé y creí resulto ser como lo imaginaba y eso no tiene nada de malo, quizás me gusta la especulación de saber cómo empiezo y no como termino.
Y a pesar de que el control es uno de mis pilares- mi defensa ante lo incierto- es que es más fácil caer en la duda que en la certeza.
Esas planicies de la vida suelen matarte. Si el encotrar el equilibrio de tu vida te ahogará y se secarán las ramas verdes de intensidad, las pocas que te van quedando.
Ahogada en la rutina, brazeo todos los días por llegar a la orilla y son esas luces de intensidad que me dan cuenta de que no todo esta perdido y si yo sigo aquí.
Como el viento
Solo yo me entiendo.
Y a pesar de que los espacios están, soy muy egoísta por que quiero mantenerme absorta, lejana, estando.
Todo está completo para que siga el camino que el mundo tiene destinado para mi, desde hace muchos años me está esperando la vida que decidieron para mi, sin embargo, cuando eso asoma lentamente, me pongo zapatillas y corro y vuelvo, después de un descanso.
Y no es que yo sea demasiado particular, sino más bien común, con pretenciones ordinarias y a lo mejor más simples... tardes de cerveza y buena conversación, luz baja y el roce de una mano, miradas complices, amigos, compinches, desgracias, risa, sudor.
Y si es lo que quiero lo rescato cuando lo necesito, porque están ahí.
Y lo más probable es que si decidiera hacer público este espacio saldrían varias personas que piensan como yo.
Lástima que soy demasiado egoísta para compartirlo.
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