Que placer es poder escuchar y ver el talento de aquellos que fueron tocaos por Dios. Cuando uno vibra y se conforma con ser parte del público y entra en el juego de las luces.
Mi gente, mis amigos escogieron un camino tortuoso e ingrato, lleno de piedras, haciéndo camino y formando senderos donde otros no alcanzaron a llegar.
He visto a muchos renunciar, cuando los días pasan y los lazos se van cortando. Pocos son los que quedan y cosntruyen por puro amor a su arte.
En el teatro, en regiones, es casi un suicidio. Vende la risa fácil, el texto sin digerir. Para aquellos que no, que acuden a las llamas de la creatividad, donde se inspiran y ponene de sí. Son los incomprendidos. Sin embargo que grato es ver a la gente que está ahí, los mismo que yo, con la misma forma de pensar. Ahí nos encontramos, sabemos cómo es.
En la música, sin ser nº, ni los más sonados en las radios, Aquellos que no se ganan los discos de oro, que trabajan de noche para vivir de la música. Aquellos que trabajan de corbata para poder cabecear los fines de semana, ocultando el pelo largo, pero el alama de rockero es más que eso.
Esos que se financian los discos con tocatas, que no tiene publicistas ni contratos con grandes compañías.
Esos que tocan por que aman la música, que son virtuosos y comprometidos.
Les queda el camino de toda una vida, lleno de piedras, pero con lasmanos de nosotros, que sabemos cómo es.
Larga vida al arte
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