Hace años que no tenía un sueño lindo contigo. La verdad es que todos habían sido de muerte y dolor. No sé porque llegaste a mi, no te había pensado y sin embargo, estabas ahí claro, un poco etéreo, pero ahí, mirándome con ojos de amor. No podía más de felicidad y sólo quería mostrarte al mundo, decirle a mis amigos que habías vuelto y que todo había sido una confusión. Ahora las historias que yo contaba de ti, de nosotros no serían más historias sino hechos que volveríamos a vivir.
Me quedaron grabados tus ojos de amor, los sentí tan reales, que vinieron a llenar este vacío que dejó tu ausencia de hace 8 eternos años, para mi son dos segundos.
Al racionalizar esto, me doy cuenta de todo lo que ha pasado, como me cambió la vida, como nos cambió la vida y sin duda, que tu ausencia es una realidad que nos restriega en cada momento lo mucho que te necesitamos. Estamos en deuda contigo.
Creo que contribuí a hacerte feliz, por lo menos eso espero. Quisiera que en ese minuto que se te escapo la vida hayas pensado en nosotros, que tu último pensamiento haya viajado hacia nuestros corazones para acompañarnos, es egoísta.
Lo que me pesa de todo eso, aparte del dolor inmenso, es no haberte acompañado. Es una tontera lo sé, pero creo que nuestro lazo era tan poderoso, esa promesa de amor que teníamos era tan fuerte que yo debía haber estado ahí contigo, quizás irme junto a ti.
Pero me quedé y no te vi, no te acompañé en tu viaje y trato de ignorar tu partida, sigo viviendo, respirando, pasan los años y las vivencias y juego a que no te necesito, como si eso me ayudara.
Creo que fui la persona que más te conoció, gracias a mi madre por darme el espacio para acompañarte en tus dudas, dolores y cuestionamientos. Ella nos acercó.
Pero te tocó una vida dura, desde el momento que naciste y no contribuimos a hacerte el camino más fácil. Siempre el puntal de todos, el presente, generoso, alegre, sonrisa ancha y brazos fuertes, sí… aún lo necesito.
Al pensar en tu historia puedo comprender tantas cosas, gracias por ayudarme a entender el por qué, de contarme cómo llegaste hasta aquí. Eso me dio el valor de perdonarte, de escucharte y amarte así, con tus defectos. Saber reconocer en ti la grandeza de un hombre por sobre sus demonios.
Como me siento en deuda, quiero que trasciendas. Por eso mereces que no me quede con esto dentro, sino que lo de a conocer. Que las personas a las que les he conversado de ti, puedan acercase un poco a tu verdad a través de mis ojos. Algunos pueden pensar que es imparcial, y claro que lo es, pero si su hija fue capaz de amarlo así, porque no el resto puede llegar a entenderlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario