Miro a mi alrededor y veo que las mujeres de mi generación, muchas veces, ya tienen otro tipo de conversaciones. Para el mundo, quizás, más normales o lo esperable para un treintañera.
Conversaciones de dividendos, niños, colegios y matrimonio... pero qué pasa cuándo la vida me ha llevado ad portas de los 30 y no he pelado ni una papa.
No me había enfrentado a esta realidad de no ser por un comentario/confusión.
Me reuní con una amiga de años que no veo muy seguido, nos cocimos porque es amiga de mi ex y eramos parejas-amigas en mi vida en la capital.
Cuando mi ex se convirió en ex, ella quedó, milagrosamente y de ahí que somos amigas. En varias oportunidades que nos vemos, las preguntas de rigor y la copucha me ha mencionado que ha visto a este ex y su situación actual.
Yo, de copuchenta le pregunto algunas cosas y después corto para no incomodarla... todavía es amiga de él.
Después de la ruptura, él tuvo un hijo, se casó y se fue de gerente a Mexico y tuvo otro hijo.
Yo le contaba a mi amiga que a punto de cumplir los 30 me dije a mi misma que tenía que buscar un punto de equilibrio para mi vida, económicamente, salud, emocional y que ahora que vivía sola sentía que podia hacerlo y que me quedaban mil ganas de vivir tantas otras cosas (viajar, salir)... afortunadamente lo he logrado... las moneas no sobran, pero le llevo pa pagar el arriendo de mi depto, me tomo todos mis remeditos pa la hipertensión y con el Pelao hemos encontrado los caminos pa amarnos tal como somos... aún así no he pelao ni una papa.
La cuestión es que mi amiga que ya está casada, con dos críos y dividendo a cuestas me dijo que no me deprimiera que era cuestión de tiempo... plop! iba a entrar a explicarle que mi vida me gustaba, que todos los caminos me han llevado hasta este momento de lucidez para decidir qué es lo que quiero y cómo...que no me he casado porque no he querido (dos veces me lo han propuesto), que los hijos no están en mis planes inmediato y que aún me gusta juntarme con mis amigos hasta altas horas de la noche a tomarme un vino...iba a explicar, pero después me di cuenta de que eso no tenía porque explicarselo a mis amigas porque ellas me conocen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario