Y así pasaron los días, con peligro inminente de que la máquina te comiera. Hoy, agotada y con un cúmulo de ideas dando vuelta, tus brazos parecen ser el refugio perfecto para sacarme las caretas y dejar de fingir que si puedo.
Necesito encontrar en ti lo simple y lo seguro, la estancia necesaria para dejar correr la sangre acumulada y poder perderme sin explicación.
Necesito tenerte cerca para encontrarte en una mirada aunque haya navegado a aguas lejanas.
De verdad necesito que me tomes y protejas de mis enemigos, la mayoría imaginarios, pero que siguen ahí.
Hoy necesito descansar, quizás caminar por el pasto y ver el cielo, necesito llegar a mi casa y pensar sólo en ti, necesito que mi energía vuelva a mi cuerpo para levantarme en las mañanas e iniciar el día con una sonrisa, necesito una mañana para mi y quedarme entre las sábanas sin el remordimiento de que afuera se está cayendo todo. No soy imprescindible, siempre lo han dicho… y entonces si no estoy, no debería haber diferencia.
El tic tac del reloj amenaza cada instante y deja menos para improvisar
3 comentarios:
Se ve más bonito ahora el blog.
Un resto angustiante el escrito.
Saludos!
que lindo post niña... me gustó
Que se caiga todo, menos nuestro ánimo. Menos esa fuerza. Y si estamos caido, suerte tenemos de tener esa mano que nos ayuda a levantar.
Levantarse es una obligación.
Chau,.
Publicar un comentario