jueves, 20 de marzo de 2008

Desaparece

Y así pasaron los días, con peligro inminente de que la máquina te comiera. Hoy, agotada y con un cúmulo de ideas dando vuelta, tus brazos parecen ser el refugio perfecto para sacarme las caretas y dejar de fingir que si puedo.

Necesito encontrar en ti lo simple y lo seguro, la estancia necesaria para dejar correr la sangre acumulada y poder perderme sin explicación.

Necesito tenerte cerca para encontrarte en una mirada aunque haya navegado a aguas lejanas.

De verdad necesito que me tomes y protejas de mis enemigos, la mayoría imaginarios, pero que siguen ahí.

Hoy necesito descansar, quizás caminar por el pasto y ver el cielo, necesito llegar a mi casa y pensar sólo en ti, necesito que mi energía vuelva a mi cuerpo para levantarme en las mañanas e iniciar el día con una sonrisa, necesito una mañana para mi y quedarme entre las sábanas sin el remordimiento de que afuera se está cayendo todo. No soy imprescindible, siempre lo han dicho… y entonces si no estoy, no debería haber diferencia.

El tic tac del reloj amenaza cada instante y deja menos para improvisar

3 comentarios:

Claudia Corazón Feliz dijo...

Se ve más bonito ahora el blog.

Un resto angustiante el escrito.

Saludos!

 kotto dijo...

que lindo post niña... me gustó

markín dijo...

Que se caiga todo, menos nuestro ánimo. Menos esa fuerza. Y si estamos caido, suerte tenemos de tener esa mano que nos ayuda a levantar.

Levantarse es una obligación.

Chau,.